🛡 Hay batallas que no puedes enfrentar con tus propias fuerzas, pero nunca tendrás que enfrentarlas solo. La vida puede presentarte incertidumbre, problemas familiares, preocupaciones económicas, enfermedades y luchas espirituales. Sin embargo, cuando Dios es tu refugio, ninguna circunstancia tiene la última palabra. Él permanece firme cuando todo parece desmoronarse.