Betina Reyes de Valles, ama de casa, 54 años, canceriana, 127 de busto, se encuentra demorada en una dependencia policial del conurbano por haberle arrojado gases lacrimógenos a su esposo: "No pensé que la menopausia podía llegar a provocar este tipo de desequilibrios" comentó, asombrado, su cónyuge a la prensa, con los ojos enrojecidos. "Era de la única manera que podía llegar a arrancarle algunas lágrimas a ese maldito insensible!", argumentó Betina en su defensa: "el día que se le murió la madre fué la ultima vez que lo vi lagrimear... no porque sintiera dolor -se apresuró a aclarar- sino porque se la pasó bostezando el muy descarado!" agregó la mujer, visiblemente alterada. Interrogado al respecto su marido respondió: "Y, bué, la verdá es que los velorios me aburren!".