Sentía que era perseguido por oscuros personajes. Su vía de escape era la red, pero ya los algoritmos y las inteligencias artificiales le habían robado su capacidad de seleccionar y también de ser sorprendido. Decidió finalmente leer un viejo libro de Vargas Llosa que había iniciado en cuatro ocasiones sin lograr terminarlo. Ésta vez se desveló y entre travesuras adolescentes en un viejo liceo militar y el deleite por la elegante pluma del autor, finalmente concluyó de leer el añejo libro.